18 ago
Cabo Ortegal: los acantilados más altos del Atlántico europeo
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Cabo Ortegal es el punto donde el mar Cantábrico y el Atlántico dejan de discutir y se ponen de acuerdo. Está en Cariño, en la comarca de Ortegal, y es una de esas cosas que se explican mal en fotos: un espolón de roca oscura clavado en el océano, con tres islotes —los Aguillóns— delante, y un faro pequeño en lo alto.
La roca de este cabo es de las más antiguas de la península: material que en su día formó parte del fondo oceánico y que la geología acabó plegando y sacando a la superficie. Los paneles del mirador lo cuentan bien. Pero lo que impresiona no es el dato, es la escala.
Los acantilados de la Serra da Capelada
A pocos kilómetros del cabo, la carretera que une Cedeira con Cariño sube a la Serra da Capelada y pasa por la Garita de Herbeira, uno de los miradores más altos sobre el mar de toda la Europa atlántica: unos 600 metros de caída casi vertical.
No hay barandilla en la mayor parte del recorrido, ni la necesita: la ladera cae en una pendiente de hierba corta pastada por caballos salvajes que a veces cruzan la carretera. Es un paisaje que no parece gallego ni parece español. Parece Irlanda con más altura.
Este tramo, entre Cedeira y Cariño, es probablemente la carretera con mejores vistas del norte de Galicia. Curvas amplias, firme razonable, poco tráfico y el océano seiscientos metros por debajo.
Cómo llegar desde Santiago
Son unos 150 km, entre dos horas y dos horas y media según por dónde vayas.
Por autovía. AP-9 hasta Ferrol y luego carretera comarcal por Valdoviño y Cedeira. Es lo más rápido y deja la parte bonita para el final.
Por la costa de Ferrolterra. Desde Ferrol, siguiendo el litoral por Valdoviño, la playa de A Frouxeira y Cedeira. Se tarda más y se disfruta bastante más.
Sea cual sea la aproximación, el orden lógico del día es: Cedeira, subida a la Capelada, San Andrés de Teixido, Garita de Herbeira, Cariño y Cabo Ortegal. Todo eso cabe en una tarde larga y son apenas 40 km entre el primer punto y el último.
Qué ver en el propio cabo
- El faro de Cabo Ortegal, de 1984, pequeño y blanco, al final de la carretera. Se llega en vehículo hasta muy cerca.
- Los Aguillóns, los tres islotes puntiagudos que emergen delante del cabo. Con mar de fondo, el espectáculo es constante.
- El mirador de la Punta dos Aguillóns, con paneles sobre la geología del lugar.
- Cariño, un pueblo marinero con puerto activo donde se come pescado sin ceremonia.
Con suerte y prismáticos, esta zona es uno de los mejores puntos de España para ver cetáceos desde tierra. No lo des por hecho, pero mira al mar antes de irte.
Cuándo ir
El norte de Galicia tiene su propia meteorología. En verano son habituales las mañanas de niebla espesa que levantan a mediodía; en invierno, los temporales que hacen que el mar se vea desde arriba como una lavadora.
La regla práctica: si el parte da nubes bajas, no vayas a primera hora. Con niebla, la Garita de Herbeira no se ve absolutamente nada y el cabo tampoco. A media tarde suele estar más limpio.
Y ve con margen. Es una zona en la que se tarda más de lo que dice el navegador, porque cada dos kilómetros hay un sitio donde parar.
Consejos en moto
Esta es la parte del artículo que importa si vas sobre dos ruedas:
- Caballos y vacas sueltos. En la Capelada hay ganado en libertad y cruza la carretera. Es la razón número uno para no ir rápido por aquí.
- Viento lateral. En lo alto de la sierra y en la explanada del faro, las rachas son fuertes y muy racheadas. Se nota especialmente al salir de una curva protegida.
- Firme irregular. Las comarcales de la zona alternan asfalto nuevo con parches y gravilla en el borde exterior de las curvas.
- Gasolina. Reposta en Ferrol o Cedeira. Entre Cedeira y Cariño no cuentes con nada.
- Niebla. Si te pilla arriba, baja despacio hacia Cariño y espera. Levanta.
Un día o dos
Cabo Ortegal se puede hacer en un día desde Santiago, pero es un día largo: unos 300 km entre ida y vuelta. Si tienes la opción, dormir en Cedeira o en Ortigueira cambia el plan por completo, porque te permite subir a los acantilados a última hora de la tarde, que es cuando la luz hace lo suyo.
Con dos días, el enlace natural es seguir hacia el este por la Mariña lucense hasta la Praia das Catedrais y volver por el interior. Es una de las mejores combinaciones de costa que hay en el noroeste peninsular.
Si no traes moto
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