Ride Galicia

23 set

Qué ver en Lugo en un día desde Santiago, en moto

Articolo disponibile solo in spagnolo.

Lugo se visita en un día desde Santiago sin apretar: unos 100 km de ida por carretera nacional, una muralla romana que se recorre entera por arriba y un casco viejo pequeño donde se camina todo. Es la capital gallega menos turística de las siete y, en moto, la que mejor funciona: el destino cabe en media jornada y el viaje se puede alargar por el interior todo lo que quieras.

La carretera de ida: la N-547, la del Camino

Desde Santiago hay dos formas de llegar. La autovía A-54 está abierta a tramos y te deja en Lugo en poco más de una hora, pero de ella no te vas a acordar. La buena es la N-547, que es la carretera que acompaña al Camino Francés: Arzúa, Melide, Palas de Rei, Guntín. Unos 100 km, entre hora y media y una hora cuarenta con una parada, y curva larga y buen asfalto casi todo el rato.

Es una nacional viva, con pueblos, tractores y peregrinos cruzando en los arcenes, sobre todo entre abril y octubre. Ese es el precio de que no sea autovía: hay que ir con la mano tranquila. Si la idea de pasar el día pegado al Camino te tira más que la ciudad, tenemos el recorrido entero contado en el post de el Camino de Santiago en moto.

Dos desvíos cortos que merecen la pena sin descuadrar el día: el monasterio de Sobrado dos Monxes, a unos 20 km de Arzúa, y la iglesia de Vilar de Donas, junto a Palas de Rei. Los dos se ven en veinte minutos.

La muralla: 2.117 metros por arriba

La muralla romana de Lugo es la única del mundo que conserva todo su perímetro y por eso es Patrimonio de la Humanidad. Son 2.117 metros de adarve, el paseo de arriba, transitable de principio a fin sin bajarse: se sube por rampas y escaleras repartidas por varias de sus puertas, es libre y se da la vuelta completa en unos 45 minutos a paso normal.

Vale la pena hacerla entera aunque suene repetitivo, porque la muralla no enseña lo mismo en cada tramo: por un lado tienes los tejados del casco viejo y la catedral al alcance de la mano, por el otro la ciudad nueva y, al fondo, el valle del Miño. Es también la mejor manera de entender la planta de la ciudad antes de meterte en ella.

Cuándo subir: a primera hora de la mañana está prácticamente vacía, y en verano es la única franja en la que no pega el sol de plano. Al atardecer se llena de gente de Lugo haciendo deporte —es su paseo, no un mirador turístico—, lo cual tiene su gracia pero no es lo mismo.

Dónde dejar la moto

Esto es lo que descuadra la visita al que llega sin mirarlo: el casco histórico, dentro de la muralla, es de tráfico restringido y prácticamente peatonal. No se entra a buscar sitio; se aparca fuera.

Lo cómodo es dejar la moto en la ronda exterior que rodea la muralla o en las explanadas del perímetro, donde hay aparcamiento en superficie a pie de puerta. Desde cualquiera de ellas entras al casco viejo en dos minutos andando. Con una moto grande, fíjate en el firme y en la pendiente antes de poner la pata de cabra: buena parte del perímetro está en cuesta.

El casco viejo, en tres horas

Dentro de la muralla todo queda cerca:

  • La catedral de Santa María, románica de origen y muy retocada después. Conviene no confundirla con la Playa de las Catedrales, que está en la costa de esta misma provincia, a hora y media larga, y que contamos aparte en cómo llegar a la Playa de las Catedrales.
  • La Praza do Campo y la Praza Maior, los dos centros de gravedad de la ciudad.
  • Los restos romanos que aparecen bajo el suelo: la Casa dos Mosaicos y la Domus do Mitreo, dos casas de la Lucus Augusti del siglo I metidas en los sótanos del casco viejo.
  • El puente romano sobre el Miño, abajo, a las afueras del recinto. Junto a él están las termas romanas, conservadas dentro de un balneario.

Y lo que nadie te avisa: en Lugo la tapa sigue yendo con la consumición, y es una tapa de verdad. Comer aquí es sensiblemente más barato que en la costa.

Lo que conviene saber antes de ir

  • Hace más frío del que esperas. Lugo está a unos 450 m y es interior: en invierno hiela por la mañana, y en verano las primeras horas son frescas aunque en Santiago se salga en manga corta. Sal con una capa más de la que crees necesitar.
  • Niebla en el valle del Miño. De octubre a marzo es habitual a primera hora y en los últimos kilómetros antes de entrar. No es peligrosa si vas despacio, pero conviene llevar la visera limpia y luz encendida.
  • Ganado suelto y purín en las secundarias de la comarca. En la N-547 poco; en cuanto te desvíes hacia Sobrado o Vilar de Donas, atención a las curvas ciegas.
  • Repostar. Hay gasolineras de sobra en el eje Melide–Palas de Rei–Guntín y en la entrada de Lugo. Si te desvías al interior, llena antes: en la Terra Chá y hacia la Ribeira Sacra los pueblos se espacian mucho.
  • Cuándo ir. Mayo, junio y septiembre son los mejores meses. Lugo funciona bien incluso con día gris: la mitad de la visita es callejear.

La vuelta, si quieres alargarla

El regreso por la misma N-547 está bien, pero hay dos maneras de estirar el día. Una es bajar hacia el sur y volver por la Ribeira Sacra, que es media hora larga más de ruta y una de las mejores carreteras del interior gallego: la tienes en el Cañón del Sil en moto. La otra, si lo que buscas es rematar con agua caliente, es enlazar con las termas de Ourense, que explicamos en qué ver en Ourense. Cualquiera de las dos convierte la excursión en un día largo; conviene salir temprano.

Hacerlo con nosotros

Salimos de Santiago, así que Lugo queda a tiro para una jornada suelta: puedes alquilar la moto en Santiago por el día y devolverla por la tarde. Tenemos el recorrido preparado con track para el navegador en rutas, junto con las variantes de vuelta por el interior, y si lo tienes claro puedes reservar aquí indicando la fecha.

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