12 Sept
Qué ver en Ourense: termas, casco viejo y ruta desde Santiago
This article is only available in Spanish.
Ourense es el destino gallego que más gente se salta y el que mejor funciona cuando el tiempo deja de acompañar en la costa. Tiene agua termal saliendo del suelo en pleno centro urbano, un puñado de pozas al aire libre a orillas del Miño y un casco viejo que se recorre entero en un par de horas. Desde Santiago son unos 105 km, hora y media larga por carretera nacional, y es de los pocos planes que mejora en otoño y en invierno.
Cómo llegar desde Santiago
Hay dos formas de bajar y no son intercambiables. La rápida es la autopista AP-53 hasta Ourense: poco más de una hora, peaje, cero interés. La buena es la N-525, que sale de Santiago hacia Lalín y va cayendo hacia el sur por Silleda, Dozón y el alto de Santo Domingo antes de descolgarse sobre el valle del Miño. Es carretera de curvas amplias, firme decente y tráfico escaso entre semana: el tipo de trazado que aparece en las carreteras de Galicia que merece la pena rodar.
Tres avisos sobre ese tramo. El primero es la niebla: la zona alta entre Dozón y O Irixo se cierra con facilidad de octubre a marzo, sobre todo a primera hora, y se pasa de ver el valle entero a no ver la línea continua en cuestión de un kilómetro. Lleva la pantalla limpia y, si puedes, sal a media mañana. El segundo es el ganado suelto en los desvíos comarcales; en la nacional es raro, pero si te desvías a comer a alguna aldea, modera. El tercero, el combustible: reposta en Santiago o en Lalín y no lo dejes para el final, porque el tramo del alto tiene poco donde parar.
Si vas con el depósito justo de tiempo, la ida por la nacional y la vuelta por la autopista es un buen reparto: llegas descansado y vuelves de noche sin sorpresas. Tenemos los tracks preparados en la sección de rutas para cargarlos directamente en el navegador.
Las termas: qué son y cuáles elegir
Ourense se asienta sobre un acuífero de agua caliente que brota por varios puntos a lo largo del Miño. En el centro están As Burgas, tres fuentes históricas donde el agua sale a temperatura muy alta: no son para bañarse, son para verlas y meter la mano en el pilón —con cuidado, quema de verdad—. El baño está río abajo, en la ribera, donde hay varios conjuntos de pozas al aire libre repartidos en unos seis kilómetros.
- A Chavasqueira: las más cercanas al centro, a un paseo del casco viejo. Tienen una parte pública gratuita y otra de pago con más servicios.
- Outariz y Burga de Canedo: las más grandes y las más fotogénicas, con pozas escalonadas de inspiración japonesa. Aquí también conviven una zona gratuita y otra de pago.
- Muíño da Veiga: en la orilla contraria, gratuitas y muy populares. Son las primeras que cierran cuando el Miño baja crecido, algo habitual tras varios días de lluvia.
La diferencia entre gratis y de pago está en las taquillas, las duchas y el aforo controlado, no en el agua. Con moto, la zona de pago tiene una ventaja concreta: puedes dejar el equipo en una taquilla en vez de dejarlo en la orilla. Cada conjunto de pozas cierra un día a la semana para vaciado y limpieza, y los horarios cambian entre verano e invierno, así que compruébalo el mismo día antes de salir; no hay nada más absurdo que hacer 105 km para encontrar la poza vacía y con manguera.
Qué llevar sin cargar equipaje
Todo cabe en el top case: bañador, una toalla de microfibra, chanclas y una bolsa estanca pequeña para la ropa mojada. Ponte el bañador debajo del pantalón de moto y te ahorras la mitad del problema. El agua está caliente de verdad, así que entra por tandas cortas, hidrátate y no encadenes una hora de poza con dos de carretera: se sale con el cuerpo muy relajado y eso no se lleva bien con conducir. Si tienes cualquier condición cardiovascular o de tensión, consulta antes con tu médico; el agua termal no es agua de piscina.
El casco viejo, en dos horas
El centro histórico es compacto y se camina entero. La catedral de San Martiño guarda el Pórtico do Paraíso, la versión ourensana del Pórtico de la Gloria, con su policromía original en buena parte conservada. Alrededor se abren la Praza Maior, la Praza do Trigo y la Praza do Ferro, que es donde se concentra el vinito de la tarde. Y abajo, sobre el río, la Ponte Vella, de origen romano y perfil medieval, que se cruza a pie y da la mejor vista de la ciudad al atardecer.
Del aparcamiento, lo práctico: el casco viejo es peatonal casi por completo y entrar con la moto no es opción. Hay zona ORA en casi todo el centro y aparcamiento subterráneo en varios puntos del entorno del río. Lo cómodo es dejarla en superficie en las calles de la zona nueva, a cinco minutos andando, y usar un candado de disco. En las termas de Outariz sí hay aparcamiento en superficie junto al acceso.
Cuándo ir
De noviembre a marzo. Es contraintuitivo, pero el sentido de unas pozas de agua caliente al aire libre se entiende cuando fuera hay seis grados y el vapor se levanta del río. En verano, con Ourense rondando los cuarenta —es de las ciudades más calurosas de España—, el baño termal pierde bastante gracia y el casco viejo se hace duro al mediodía. Si viajas en agosto, deja la ciudad para primera hora y las pozas para el final de la tarde, cuando varias abren en horario nocturno.
Como escapada de día desde Santiago funciona sola, y entra de lleno en la lista de planes a menos de dos horas de la ciudad. Pero si puedes estirarla a dos jornadas, la continuación natural es subir al día siguiente hacia los miradores y viñedos del Cañón del Sil: están a menos de una hora y son, probablemente, la mejor carretera del interior gallego.
Nosotros entregamos la moto en el centro de Santiago con baúl y equipamiento incluidos: puedes ver las motos disponibles y reservar las fechas directamente. Si prefieres hacerlo acompañado, la ruta de las termas es una de las que montamos en salidas guiadas en grupo fuera de temporada alta.
