Ride Galicia

16 Sept

Qué ver en Vigo en un día desde Santiago, en moto

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Qué ver en Vigo en un día desde Santiago, en moto

Vigo es la ciudad más grande de Galicia y la que peor se cuenta en las guías: listas de museos sin orden, sin decir por dónde se entra ni qué se hace con la moto una vez dentro. Sin embargo, desde Santiago es una escapada redonda de un día, con una particularidad que casi nadie aprovecha: lo mejor no está en la ciudad, sino al otro lado de la ría.

Esta es la jornada tal y como la haríamos nosotros: mañana urbana, mediodía en alto y tarde rodando la Costa da Vela hasta Cabo Home.

Cómo llegar desde Santiago: dos entradas distintas

Hay unos 90 km entre Santiago y Vigo. La vía rápida es la AP-9: poco menos de una hora, sin gracia ninguna, pero útil si quieres llegar temprano y guardar el tiempo para la tarde.

La alternativa es bajar por la costa de la ría de Vigo: Pontevedra, Arcade, Soutomaior y la orilla hasta Redondela. Añade cerca de media hora y cambia por completo el viaje. Entras a Vigo viendo el puente de Rande desde abajo, que es como hay que verlo.

Si optas por la autopista, un aviso: el puente de Rande coge viento lateral con facilidad, sobre todo a media mañana y con temporal del suroeste. No es peligroso si lo esperas, pero sorprende al que lo cruza confiado con una moto alta y maletas. Baja el ritmo y agarra el depósito con las rodillas.

El mismo esquema de escapada de un día lo hemos contado hacia el norte en qué ver en A Coruña y hacia el interior en qué ver en Ourense. Vigo es la versión sur, y la más marítima de las tres.

El casco vello y O Berbés: aparcar bien y andar

El casco vello de Vigo es pequeño, empinado y peatonal en buena parte. La moto no entra, y tampoco hace falta: se recorre entero en un par de horas.

Lo práctico es dejarla en las zonas de motos del entorno de la Praza de Compostela o de la calle Areal, que quedan a pie de casco antiguo y en llano. Evita improvisar hueco dentro del laberinto: son calles estrechas, con carga y descarga constante y mucho adoquín en pendiente, que con la moto cargada y en frío es incómodo.

Lo que merece la pena, en orden:

  • A Pedra y el mercado, con las ostreras trabajando en la calle. Es el punto más fotografiado de la ciudad y el más honesto.
  • O Berbés, los soportales del antiguo barrio de pescadores, justo al lado.
  • Las calles de arriba, hacia la Colegiata y la Praza da Constitución, para sentarse un rato.
  • La Alameda y la Praza de Compostela, si quieres rematar el paseo en plano y a la sombra.

Con la moto aparcada y el casco en la mano, es media mañana perfecta. No intentes meter además un museo: el día da para lo que da.

Los dos miradores que sí merecen la subida

Vigo se entiende desde arriba. Hay dos altos y ninguno de los dos exige caminar mucho.

El Monte do Castro está literalmente sobre el centro. Se sube en moto por carretera estrecha, hay dónde dejarla arriba y desde los jardines y el castillo se ve la ría entera, con las Cíes cerrándola al fondo. Diez minutos de subida desde el casco vello.

El Monte da Guía, en Teis, es el otro: una capilla blanca en lo alto de una península, con la ría por un lado y el puente de Rande por el otro. Es más tranquilo y la carretera de acceso es corta y divertida. Si solo puedes hacer uno y ya has visto la ciudad de cerca, haz este.

Entre los dos miradores queda la costa urbana. La playa de la ciudad tiene entrada propia en la guía de Samil, con el paseo y lo que hay alrededor; y si el plan del día fuera embarcar en lugar de rodar, el ferry sale del puerto de Vigo y lo explicamos en cómo organizar el día en las Islas Cíes, permiso incluido.

La tarde: Costa da Vela y Cabo Home

Aquí está la parte que ninguna guía urbana cuenta. Enfrente de Vigo, al otro lado de la ría, la península do Morrazo termina en un cabo que mira de frente a las Cíes. Y para llegar hay una carretera de las buenas.

Ojo con un detalle logístico: el ferry que cruza a Cangas es de pasajeros, así que con la moto se va por carretera, rodeando la ría por el puente de Rande y bajando por Moaña. Son unos 35 km desde el centro de Vigo, algo menos de una hora.

Desde Cangas se sigue hacia O Hío y Donón. El tramo final es estrecho, con curvas cerradas, muros de piedra y eucalipto, y se abre de golpe sobre el Atlántico. Arriba está el Monte do Facho, con el yacimiento y una vista frontal de las Cíes que justifica el día entero. El acceso a los faros de Cabo Home se hace a pie desde el aparcamiento, en un paseo corto por pista.

Cuatro cosas que conviene saber antes de subir:

  • Reposta en Cangas o antes. Arriba no hay gasolineras y la zona se recorre en bucle sin darte cuenta.
  • Niebla. En verano, la néboa atlántica entra por la tarde y puede tapar el cabo en veinte minutos con la ciudad despejada. Si la ves llegar desde abajo, sube antes.
  • Viento. En el alto sopla casi siempre, y con moto descargada se nota al aparcar. Deja la rueda delantera apuntando a la pendiente.
  • Ganado suelto y arena en curva. Hay caballos y cabras sueltos en los tramos altos, y las curvas cercanas a las playas suelen tener arena arrastrada. Ve abierto de trazada.

Si bajas a la praia de Melide o a la de Barra, mira la marea: con la pleamar el arenal se reduce mucho y el acceso desde el sendero es más incómodo.

Cuándo ir y cómo cerrar el día

De mayo a octubre es lo cómodo, pero septiembre es el mes fino: menos coches en Cangas, agua todavía buena y luz de tarde larguísima sobre las Cíes. Julio y agosto funcionan si madrugas; a partir de las cinco, el tráfico de vuelta por Rande se espesa.

Para volver a Santiago tienes otra vez las dos opciones. La AP-9 en poco más de una hora, o subir por la costa y enlazar con las Rías Baixas, que es lo que haríamos si aún queda luz: desde Cangas a Pontevedra y de ahí hacia el norte, con la opción de rematar en las playas de Sanxenxo.

Si no tienes moto aquí, la nuestra sale del centro de Santiago: puedes ver las motos disponibles y el alquiler en Santiago, y la ruta con el track cargado para el navegador está en rutas. Cuando lo tengas claro, la reserva se hace en un par de minutos.

Vigo se resume así: media jornada de ciudad portuaria de verdad, un par de miradores que la ordenan y una tarde de carretera frente al Atlántico. El error habitual es quedarse solo con la primera parte.

Foto: derivative work: Kanchelskis (talk) Centro_e_porto_de_Vigo.jpg: User:Dantadd — CC BY-SA 2.5, vía Wikimedia Commons.

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