19 ago
Playa de Carnota: el arenal más largo de Galicia, en moto

Entre el monte Pindo y el cabo Fisterra hay unos siete kilómetros de arena casi sin interrupciones. Es la playa de Carnota, el arenal más largo de Galicia, y no se parece a lo que la palabra "playa" suele prometer: aquí hay dunas, marisma, ganado pastando a cien metros del agua y una lagoa que hay que cruzar a pie para llegar a la orilla. Es uno de esos sitios que en moto se resuelven bien y en coche se convierten en un problema de aparcamiento.
Está a unos 90 km de Santiago, en el tramo sur de la Costa da Morte, justo entre la Fervenza do Ézaro y Muros. Casi nadie lo visita solo: entra en el mismo día que Ézaro y Fisterra.
Qué vas a encontrar, y qué no
Carnota no es una playa urbana. No esperes paseo marítimo ni una fila de terrazas. Lo que hay es un arenal enorme respaldado por un sistema dunar protegido, una marisma con aves, senderos de madera y, detrás de todo, la mole granítica del monte Pindo. En pleno agosto puedes caminar diez minutos y no cruzarte con nadie, sencillamente porque la gente se concentra en los primeros doscientos metros de cada acceso.
Dos advertencias que conviene tener claras antes de meterse en el agua: el oleaje es abierto, con corrientes, y la mayor parte del arenal no tiene vigilancia. Y las pasarelas sobre las dunas están ahí por algo: pisar fuera de ellas destroza en un verano lo que tarda años en fijarse.
Los tres accesos, y cuál te interesa
La playa es tan larga que no tiene una entrada, sino varias. Estas son las que funcionan.
- Boca do Río, en el extremo norte, junto al núcleo de Carnota. Es el acceso principal, con la lagoa y las pasarelas más largas. También el más concurrido.
- Caldebarcos, en el extremo sur, ya girando hacia el Pindo. Más recogido, con acceso corto desde la carretera y mucha menos gente.
- Lariño, algo más al sur de Carnota pueblo, técnicamente otra playa pero parte del mismo conjunto. Suele ser el plan B cuando el viento del norte hace insoportable el arenal grande.
En moto, el mejor movimiento es entrar por Boca do Río, ver el conjunto de dunas y lagoa, y salir hacia Caldebarcos si buscas tranquilidad. Son unos minutos de carretera entre uno y otro.
Dónde dejar la moto
Los aparcamientos son de tierra compactada y, en los bordes, arena suelta. El caballete lateral se hunde con facilidad, sobre todo si has aparcado con sol y la superficie está seca y fina. Lleva algo plano que meter debajo —una placa de caballete, una piedra ancha— o busca el borde asfaltado. Es el fallo más habitual de quien llega aquí por primera vez, y encontrarte la moto tumbada al volver de un paseo de una hora no tiene gracia.
La marea manda más que el reloj
Esta es la parte que casi ninguna guía cuenta. En Boca do Río, entre el aparcamiento y la orilla hay un canal de agua salobre, la lagoa, que se llena y se vacía con la marea. Con marea baja se cruza descalzo sin llegar al tobillo. Con marea alta puede estar por encima de la rodilla, con corriente y fondo irregular.
No es peligroso si vas con cabeza, pero cambia por completo el plan: en marea alta el arenal se estrecha muchísimo y el paseo largo desaparece. Mira la tabla de mareas del día antes de salir de Santiago, igual que harías para la playa de las Catedrales. La franja que va desde dos horas antes hasta dos horas después de la bajamar es, de largo, la mejor.
El hórreo, la iglesia y los nidos
A un par de kilómetros de la playa, en el núcleo de Carnota, está el hórreo que mucha gente busca antes incluso que el arenal: una construcción de granito de más de treinta metros de largo, del siglo XVIII, junto a la iglesia parroquial y un palomar circular. Es uno de los hórreos más grandes que existen y se disputa el título con el de Lira, a pocos kilómetros hacia el sur, que puedes ver en el mismo trayecto.
El conjunto —iglesia, palomar y hórreo alineados sobre una era empedrada— es también conocido por los nidos de cigüeña que coronan la piedra. Si hay pájaros o no depende de la época del año; el conjunto, en cualquier caso, merece la parada aunque estén vacíos. Se ve desde fuera, sin barreras, y hay sitio para dejar la moto a la sombra.
Carnota, Ézaro y Fisterra en una mañana
Este es el argumento fuerte de hacerlo sobre dos ruedas. Desde Santiago se llega por la AC-543 hasta Negreira y luego bajando a Muros, o directamente por la costa desde Noia: la AC-550 que bordea la ría es una de las carreteras que ya recomendamos en las cinco mejores de Galicia, con curvas amplias y el agua siempre a la izquierda.
De Carnota a Ézaro hay unos 20 km, y de Ézaro al faro de Fisterra otros 30 y pico. En agosto, los tres aparcamientos están saturados a media mañana y en coche el día se convierte en dar vueltas buscando hueco. En moto entras, aparcas al lado y sigues. Tres paradas grandes antes de comer es un objetivo perfectamente realista; lo tienes trazado en nuestras rutas con track descargable.
Cuándo ir y qué llevar
- Época. De mayo a octubre. Junio y septiembre son los mejores: luz larga, agua fría igual, y una fracción de la gente.
- Niebla. El Pindo y la costa de Carnota generan bancos de niebla que aparecen y desaparecen en veinte minutos, sobre todo a primera hora. Si llegas y no ves nada, no te vayas: espera media hora en el pueblo.
- Viento. El nordés de verano barre el arenal de norte a sur. Con viento fuerte, Caldebarcos y Lariño están mucho más protegidos.
- Ganado suelto. Vacas y caballos pastan cerca de la carretera y de los caminos que bajan a la playa. En las curvas ciegas del tramo del Pindo, modera de verdad.
- Gasolina. Reposta en Muros o en Cee. Entre medias la oferta es escasa y con horarios que no siempre te vienen bien.
- Ropa. Aunque hagan 25 grados en Santiago, en la orilla puede haber diez menos con viento. Una capa térmica ocupa nada y salva el día.
Si vienes sin moto, la recogida en el centro de Santiago te deja en Carnota en poco más de hora y media: mira las motos disponibles o el alquiler en Santiago y elige el día por la marea, no por el calendario. Es el único sitio de esta costa donde el mar decide a qué hora empieza la visita.
